Cásate # 1


Desde hace años me he interesado en la Segunda Guerra Mundial. Especialmente me encanta leer los relatos de batalla escritos en primera persona por los heroicos y valientes soldados que lucharon en esa guerra, como los que figuran en los libros de Marcus Brotherton y Stephen Ambrose.

Pero dejando las historias de valor a un lado, me entretiene leer cómo estos veteranos de guerra tenían una visión más sencilla sobre las citas y el matrimonio. La historia de cómo conocían a sus esposas, escritas en sus bocetos biográficos, suele ser algo como esto:

"Cuando llegué a casa luego de mi servicio en batalla, fui a un baile de oficiales y vi a Betty. Era la mujer más linda de la habitación. Le dije a mi amigo: "Me voy a casar con esa chica", y la invité a bailar. Hemos estado casados 55 años".

En resumen, estos jóvenes llegaban de la guerra listos para casarse y formar una familia. No pensaban en salir hasta los treinta y tantos años, o vivir en el sótano de sus padres hasta que encontraran un trabajo cómodo. No, estaban más que preparados para la responsabilidad del matrimonio y la familia. Y buscaban una esposa, no una novia.

Citas con la intención de…

Todos podríamos aprender una cosa o dos de estos hombres de la "gran generación", especialmente la importancia de salir con alguien de manera intencionada.

Si hay una cosa con la que los hombres modernos parecen luchar, es la indecisión. Simplemente no podemos entender lo que queremos. Así que en lugar de fijarnos un objetivo, como el matrimonio, y perseguirlo con gusto, damos vueltas, nos tomamos nuestro tiempo, esperando algún signo indeterminado que nos revele cómo debemos proceder.

Encontramos una chica que nos gusta y salimos con ella indefinidamente. Podríamos incluso ponernos serios y hablar sobre el matrimonio, pero tenemos miedo de comprometernos. Preferimos jugar a lo seguro y disfrutar de los beneficios de la intimidad emocional sin el riesgo de una responsabilidad formal.

Pero quiero alentarte fervientemente a que si has discernido que tu vocación es el matrimonio, vayas y salgas con una mujer con la idea de casarte. No busques una novia, busca una esposa.

¿Por qué lo digo? Bien, hay varios problemas con estos encuentros que no tienen como objetivo final el matrimonio. La primera es que es injusto para tu novia. Es mucho más probable que las mujeres deseen un compromiso formal. Si bien esto no siempre es el caso, la mayoría de las veces es así. Si han estado saliendo por un tiempo, las emociones de ambos han ido creciendo de manera intensa, seguramente están hablando de niños, y si no muestras ninguna señal de proponerle matrimonio, tu novia se va a impacientar. Y yo diría que con razón. Si no tienes intención de casarte con ella, no tienes nada que te ate a ella. Pero si planeas casarse, bueno, más vale que tengas un plan claro y lo hagas oficial.

En segundo lugar, cuanto más tiempo salgas con alguien y mientras más atado emocionalmente te encuentres en tu relación, más oportunidades tendrás para caer en la tentación del pecado sexual. Ahora, el mundo no tiene ningún problema con esto, y la gran mayoría de las parejas tienen relaciones sexuales antes del matrimonio. Pero como católicos, deberíamos de saber que eso no es lo correcto. No vale la pena poner en peligro tu alma inmortal, así como la de tu novia, sólo porque no te sientes listo para el matrimonio. Comprométete y ten un noviazgo corto si deseas, pero hagas lo que hagas, recuerda que si pasa más tiempo, más difícilmente será permanecer casto.

Finalmente, está la cuestión de la intimidad emocional. Es irresponsable, y yo diría hasta pecaminoso, estar involucrado de forma emocional con un gran número de mujeres con las que no tienes intención de casarte. Las rupturas en serie, de igual manera que las relaciones en serie, pueden dejar heridas emocionales duraderas para ambas partes, independientemente de que te des cuenta o no.

Pero…

Aunque creo que es importante salir con la intención de encontrar una esposa, entiendo que a veces no puedes casarte con la primera mujer con la que saliste. Pero al menos debes entrar en una relación con la idea del matrimonio en la parte de atrás de tu mente y proceder en consecuencia. Si piensa que la mujer con la que estás saliendo no es material para el matrimonio, entonces necesitas terminar la relación, no importa cuán divertida sea. Esa es la única cosa honesta y caballerosa que puedes hacer.

El punto es, el matrimonio es un sacramento y las relaciones no. Salir es simplemente un proceso del discernimiento. Siempre debes estar preguntándote, en oración, si ésta es la mujer con la que Dios quiere que te cases. Si ya lo sabes, tanto mejor. Una vez que te ha quedado claro que ella es la compañera que está destinada a estar contigo, no pierdas el tiempo. Busca el matrimonio. Haz que suceda. Sí, puede ser aterrador, sí puede ser un salto de fe, pero sé decisivo y toma las medidas correspondientes.

¿Qué opinas sobre las citas?

#matrimonio #hombresdeverdad

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