Rezar el Rosario: Parte I


Desde los primeros días, la Iglesia pidió a sus fieles recitar los ciento cincuenta Salmos de David. Esta costumbre todavía prevalece entre los sacerdotes, que recitan algunos de estos Salmos todos los días. Pero no fue fácil para nadie memorizar los ciento cincuenta Salmos. Antes de la invención de la imprenta, era difícil conseguir un libro. Es por eso que algunos libros importantes como la Biblia tenían que ser encadenados como los libros de teléfono; de lo contrario la gente se hubiera escapado con ellos. Por cierto, esto dio lugar a la estúpida mentira de que la Iglesia no permitía que nadie leyera la Biblia, porque estaba encadenada. El hecho es que estaba encadenada para que la gente pudiera leerlo. La guía telefónica está encadenada también, pero es consultada más que cualquier otro libro de la civilización moderna.

La gente que no podía leer los ciento cincuenta Salmos quería hacer algo para compensarlo. Así que los sustituyeron por ciento cincuenta Avemarías. Dividieron estos ciento cincuenta, a la manera del Acathist (oriental), en quince décadas, o series de diez. Cada parte debía ser dicha mientras se meditaba un momento diferente de la vida de Nuestro Señor. Para mantener separadas las décadas, cada una de ellas comenzó con el Padre Nuestro y terminó con la Doxología de Alabanza a la Trinidad. Santo Domingo, que murió en 1221, recibió de la Santísima Virgen el mandato de predicar y popularizar esta devoción por el bien de las almas, por la conquista sobre el mal y por la prosperidad de la Santa Madre Iglesia, y así nos dio el rosario en su presente forma clásica.

Una oración hecha con las Escrituras

Prácticamente todas las oraciones del rosario, así como los detalles de la vida de Nuestro Salvador en que se medita al decirlo, se encuentran en las Escrituras. La primera parte del Avemaría no es otra cosa que las palabras del ángel a María; la siguiente parte, las palabras de Isabel a María con motivo de su visita. La única excepción es la última parte del Avemaría, a saber: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén". Esto no fue introducido sino hasta la última parte de la edad media. Dado que habla sobre dos momentos decisivos de la vida: "Ahora y en la hora de nuestra muerte", es el clamor espontáneo de la gente en medio de una gran calamidad. La peste negra, que asoló toda Europa y exterminó a una tercera parte de su población, hizo que los fieles clamaran a la Madre de Nuestro Señor para que los protegiera, en un momento en que el presente y la muerte eran prácticamente lo mismo.

La peste negra ha terminado. Pero ahora la muerte roja del comunismo está barriendo la tierra. Conforme al espíritu de añadir algo a esta oración cuando el mal se intensifica, me parece interesante que, cuando la Santísima Madre se apareció en Fátima en 1917 debido a la gran decadencia de la moral y el advenimiento de la iniquidad, ella nos pidiera que luego del: "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo", añadiéramos: “¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia”.

Repetición y amor

Se objeta que hay mucha repetición en el rosario porque la Oración del Señor y el Avemaría son dichas con frecuencia; por lo tanto es monótono. Eso me recuerda a una mujer que vino a verme una noche después de las instrucciones. Ella dijo: "Nunca me convertiría en católica. Usted dice las mismas palabras en el rosario una y otra vez, y cualquiera que repita las mismas palabras nunca es sincero. Nunca creería a nadie que repitiera sus palabras, ni tampoco Dios". Le pregunté quién era el hombre que estaba con ella. Ella dijo que era su prometido. Le pregunté: “¿Él te ama?”, “ciertamente, él me ama”. “Pero, ¿cómo lo sabes?”, “Él me lo dice”. “¿Qué te dice?”, “Él me dice: te quiero”. “¿Cuándo te lo dijo la última vez?”, “Hace una hora. “¿Te lo ha dicho antes?”, “Sí, anoche”. “¿Qué dijo?”, “Te amo”. “¿Pero nunca te lo había dicho antes?", "Me lo dice todas las noches". Le dije: "No le creas. Él está repitiendo; no es sincero”.

La hermosa verdad es que no hay repetición en un "te amo". Porque siempre hay un nuevo momento en el tiempo, otro punto en el espacio, las palabras no significan lo mismo que lo hicieron en otro momento o espacio. Una madre le dice a su hijo: "Eres un buen chico". Puede que lo haya dicho diez mil veces antes, pero cada vez significa algo diferente; toda la persona se vuelve como nueva, ya que una nueva circunstancia histórica convoca una nueva explosión de afecto. El amor nunca es monótono en la uniformidad de su expresión. La mente es infinitamente variable en su lenguaje, pero el corazón no lo es. El corazón de un hombre, frente a la mujer que ama, es demasiado pobre para traducir la infinidad de su afecto en una palabra. Así que el corazón toma una expresión, "te amo", y al repetirlo una y otra vez, nunca lo repite. Es la única y verdadera noticia en el universo.

Eso es lo que hacemos cuando decimos el rosario, estamos diciéndole a Dios, a la Trinidad, al Salvador encarnado, a la Santísima Madre: "Te amo, te amo, te amo". Cada vez significa algo diferente porque en cada denario nuestra mente se mueve hacia una nueva demostración del amor del Salvador. Por ejemplo, desde el misterio de su amor cuando quiso ser uno de nosotros en su encarnación, al otro misterio de amor cuando Él sufrió por nosotros, y hacia el otro misterio de su amor, donde intercede por nosotros ante el Padre Celestial. ¿Y quién olvidará que Nuestro Señor mismo, en el momento de su mayor agonía, repitió tres veces en una hora la misma oración?

#rosario #rezar

Entradas destacadas
Entradas
recientes
Archivo
Buscar por tags
No hay tags aún.
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • SoundCloud Social Icon

Síguenos

  • Facebook Clean Grey
  • Twitter - Grey Circle
  • YouTube - Grey Circle
RSS Feed

© todos los derechos reservados, se autoriza compartir el contenido de esta pagina siempre y cuando que se haga referencia a su fuente. 

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now