¿Es el Matrimonio Una Vocación Menor?

La semana pasada comentábamos sobre el pasaje de Mateo 19, donde Jesús hace una referencia, al parecer totalmente incomprensible para la época, de que hay hombres que no se casan a causa del Reino de los Cielos. Si los sacerdotes se “saltan” el matrimonio terreno para ser signos visibles de ese compromiso directamente con Dios -porque entienden mejor que nosotros el llamado a la eternidad plena- ¿Es entonces el matrimonio una vocación menor?

En la audiencia general del 14 de abril de 1982, el Santo Padre explica que la persona no es perfecta simplemente por llevar una vida célibe: “No hay base alguna para una supuesta contraposición según la cual los célibes solo por causa de la continencia constituyan la clase de perfectos, y por el contrario las personas casadas formarían la clase de los no perfectos. Si, de acuerdo con una cierta tradición teológica se habla de un estado de perfección, se hace no a causa de la continencia misma, sino con relación al conjunto de la vida fundada sobre los consejos evangélicos (caridad, castidad, obediencia) ya que esta vida corresponde a la llamada de Cristo a la perfección (Mateo 19, 21)”.

Es decir que en un estado imperfecto, por llamarlo de alguna manera al matrimonio, se puede alcanzar la santidad, y en un estado perfecto, como podría imaginarse que es el celibato, se puede alcanzar la condenación.

El perfecto amor debe estar marcado por la fidelidad y la donación total de sí, tanto si se persigue la vocación al matrimonio como a una vida consagrada, y ambas deben ser fructíferas y fecundas; la una obviamente en un sentido físico -engendrando nuevas vidas- y la otra en forma espiritual, a través del Espíritu Santo.

Cristo invita a todos a participar del Banquete de Bodas (Mateo 22, 1-14) pero convoca a algunos a la continencia por el Reino de los Cielos. San Juan Pablo II deduce entonces que existe un llamado particular de unos cuantos para ayudar a instaurar el Reino de los Cielos, pero en el enunciado Cristo no da más detalles. ¿Cuáles son las tareas a realizar? Tal vez San Pablo da más datos al respecto en su primera carta a los Corintios y específicamente la Tradición de la Iglesia en su desarrollo histórico ha completado lo demás.

Para entenderlo mejor, recomiendo leer el capítulo 7 de la 1ra carta al pueblo de Corintios y tener especial atención al versículo 38. San Pablo dice: “Por lo tanto, el que se casa hace bien. Y el que no se casa, hace mejor”. Para San Juan Pablo II, San Pablo retoma la idea de esa entrega total por el Reino de los Cielos al que hace referencia Jesús. Ambos estados son hermosos y tienen sus bendiciones. Pero para San Juan Pablo II como para San Pablo, sin despreciar a los matrimonios, el sacerdocio (y toda vida consagrada) tiene una delicia especial.


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